Aviso: Este material es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento financiero.
MiCA está moviendo gradualmente a las stablecoins desde una “zona gris” regulatoria hacia una categoría de producto financiero con reglas claras. La gran tensión en los últimos meses es la idea de que las stablecoins de pago en la UE no deben parecerse a un depósito bancario, lo que significa que cualquier promesa de “interés por mantener” se percibe con gran escepticismo por parte de los reguladores.
MiCA distingue entre dos tipos clave de tokens que comúnmente se llaman “stablecoins”:
EMT (e-money tokens) — tokens anclados a una moneda fiduciaria única (por ejemplo, el euro o el dólar estadounidense).
ART (asset-referenced tokens) — tokens referenciados a una canasta de activos/monedas u otro conjunto de activos subyacentes.
Ambas categorías implican requisitos sobre emisión, reservas, divulgaciones y supervisión: el objetivo es evitar que las stablecoins se conviertan en un sistema bancario en la sombra sin normas.
La lógica regulatoria principal es simple: si un token se presenta como dinero electrónico o un instrumento similar al dinero, no debería incentivar la tenencia mediante “interés”. Eso compite con los depósitos bancarios y puede generar riesgos propios de la banca fuera del perímetro regulado.
MiCA refleja esto como una prohibición del “interés” para las EMT (y en las interpretaciones prácticas esto suele entenderse de forma amplia: cualquier beneficio vinculado al tiempo de tenencia puede considerarse interés).
En la práctica, el rendimiento a menudo se presenta sin usar la palabra interés—mediante bonificaciones, cashback, descuentos o puntos de recompensa. Por eso reguladores y abogados siguen enfatizando: miran la sustancia económica, no la redacción.
1) Menos “promesas atractivas” en la oferta
En la UE, el modelo sencillo “mantén una stablecoin → gana una tasa fija” es cada vez más difícil de ofrecer. Las plataformas o bien retiran estas ofertas o las rediseñan para que no parezcan interés pagado por mantener dinero.
2) El estado del token y del emisor importa más
Los usuarios terminan haciendo preguntas aburridas pero prácticas:
MiCA está diseñado específicamente para que estas respuestas estén formalizadas, no basadas en la confianza.
3) Las stablecoins denominadas en euros se convierten en un tema aparte con demanda real
En los debates públicos de la UE, hay un impulso visible a favor de más stablecoins denominadas en euros para reducir la “dolarización” en este segmento. A principios de febrero de 2026, esto se discutió públicamente a nivel del regulador de España.
En una frase: el interés convierte un token de pago en un producto de ahorro, y eso entra en el terreno de los riesgos bancarios.
El BCE ha señalado explícitamente que el crecimiento de las stablecoins podría desviar fondos de los depósitos bancarios y alterar las estructuras de financiación de los bancos. Por eso el tema se trata con nerviosismo.
Cómo se describe exactamente el rendimiento: ¿es interés “por mantener”, o el resultado de una estrategia/servicio separado?
Quién lo paga: ¿el emisor, la plataforma o un tercero?
Cualquier límite de retirada / bloqueos / plazos: todo lo que lo haga parecer un depósito aumenta el riesgo regulatorio y para el usuario.
Historial de transacciones claro y transparencia: en 2026 esto ya no es un “extra agradable”, sino una expectativa básica para un producto financiero.